Qué bono conviene para el dólar
Todos los bonos que se usan para comprar dólares hacen lo mismo: se compran en pesos y se venden en dólares. Lo que cambia es el papel, y con él, el precio implícito, la liquidez y el plazo. La tabla de arriba muestra cada bono con su tipo de cambio implícito y su volumen operado. La diferencia entre bonos líquidos es mínima; la brecha entre dejar los dólares en el país o sacarlos afuera es la que de verdad importa.
El mismo dólar, bono por bono
Las dos primeras columnas son la misma operación con distinta entrega; la tercera mide lo que cuesta que los dólares queden afuera.
| Bono | MEP | CCL | Sacarlo afuera |
|---|---|---|---|
| AL30 | $ 1.548,17 | $ 1.617,12 | +4,45% |
| GD30 | $ 1.547,05 | $ 1.616,22 | +4,47% |
| GD35 | $ 1.547,40 | $ 1.618,68 | +4,61% |
| GD38 | $ 1.547,73 | $ 1.617,86 | +4,53% |
| AL35 | $ 1.548,52 | $ 1.617,60 | +4,46% |
| AE38 | $ 1.547,99 | $ 1.617,19 | +4,47% |
| GD41 | $ 1.547,10 | $ 1.617,91 | +4,58% |
| AL41 | $ 1.548,56 | $ 1.611,62 | +4,07% |
| AL29 | $ 1.546,53 | $ 1.616,91 | +4,55% |
| GD29 | $ 1.551,07 | $ 1.614,80 | +4,11% |
Qué muestra la tabla
La tabla de arriba tiene dos columnas: el tipo de cambio implícito de cada bono y el volumen que operó. El tipo implícito sale de dividir el precio en pesos por el precio en dólares del mismo bono. El volumen es la cantidad de plata que se movió en el día, medida en pesos y convertida a dólares al tipo de ese bono. No es una lista de precios: es una foto de qué papel se usó y a qué precio efectivo.
El tipo implícito de un bono no es el precio al que vas a poder comprar dólares. Es una referencia que sale de los precios de pantalla, y puede haber diferencia con lo que te cobran en tu operación real. Por eso la tabla no te dice cuánto vas a pagar, sino cuán lejos está cada papel del promedio líquido. Si un bono muestra un tipo mucho más bajo que los demás, casi siempre es porque no se operó, no porque sea una ganga.
La segunda columna es la que separa los papeles que sirven de los que no. Un bono con volumen alto es un bono donde podés entrar y salir sin mover el precio. Un bono sin volumen es un papel donde tu orden chica puede ser la única del día, y el precio que ves en la pantalla no se sostiene si querés operar en serio. Por eso la tabla ordena por liquidez, no por precio: el papel que conviene es el que se puede operar, no el que muestra el número más lindo.
El bono más barato no es el que conviene
Es tentador mirar la tabla y elegir el bono con el tipo implícito más bajo: parece que te da más dólares por cada peso. Pero ese precio suele ser una ilusión de liquidez. Si el bono no se operó en todo el día, el precio que ves es el último que alguien cargó, no un precio al que puedas comprar. Y si intentás comprar una cantidad que valga la pena, vas a mover el precio en tu contra y el tipo implícito se te va a escapar.
Los bonos líquidos, en cambio, tienen un tipo implícito que se mantiene aunque operes tamaños razonables. La diferencia entre ellos es de menos de una décima por ciento: prácticamente nada. Esa diferencia chica es el costo de la liquidez, y vale la pena pagarla. Elegir el papel más barato para ahorrarte una décima es como cruzar la calle con el semáforo en rojo para ganar un segundo: el riesgo no compensa.
Además, el tipo implícito no es el único costo. Cada bono tiene una comisión distinta en el agente, y algunos tienen plazos de liquidación más largos. Esos costos no están en la tabla, pero suman. Cuando hagas la cuenta completa, el bono más barato en pantalla puede terminar saliendo más caro. Por eso la recomendación no es un papel, sino una regla: operá el bono líquido, no el barato.
La brecha entre MEP y CCL
La tabla muestra dos destinos posibles para los dólares: la cuenta local (MEP) y la cuenta en el exterior (CCL). El tipo implícito de cada bono es el mismo para los dos, porque es una relación de precios. Lo que cambia es el costo de mover los dólares de un lado al otro. Esa diferencia es la brecha entre MEP y CCL, y es la que tenés que mirar si tu plan es sacar la plata del país.
La brecha no es un capricho del mercado: refleja el costo de transferir dólares desde una cuenta local a una cuenta en el exterior. Incluye comisiones de transferencia, impuestos, y el riesgo de que la operación se demore. Por eso el CCL suele estar más caro que el MEP: estás pagando por el servicio de sacar los dólares. Si no necesitás sacarlos, no pagues ese costo; si los necesitás afuera, es el precio de hacerlo.
En la práctica, la mayoría de la gente usa el MEP para dolarizarse y el CCL para sacar los dólares. Pero hay casos intermedios: tal vez querés tener una parte acá y otra afuera. La tabla te da el tipo implícito de cada bono, pero no te dice cuál es el costo total de cada camino. Ese cálculo es tuyo, con tu agente y tu banco. La tabla es un punto de partida, no una respuesta.
Bonos que se usan y por qué
Los bonos más usados para el dólar bono son el AL30, el GD30 y el AL30D. El AL30 y el GD30 son bonos del mismo emisor, pero uno cotiza en dólares y el otro en pesos. El AL30D es el mismo bono pero con ley extranjera, y se usa para CCL. No es que uno sea mejor que otro: es que cada uno tiene un mercado más profundo en un destino. El AL30 es el más líquido para MEP, y el GD30 para CCL.
La liquidez de cada bono cambia con el tiempo. Un papel que hoy es el más operado puede dejar de serlo en un mes. Por eso la tabla se actualiza dos veces por día: para que veas qué se está operando ahora, no lo que se operaba antes. No hay un bono que convenga siempre; hay bonos que convienen hoy, y la tabla te lo dice.
Si estás empezando, no hace falta que entiendas la diferencia entre todos los bonos. Alcanza con que sepas que hay uno o dos que concentran la mayor parte del volumen. Ese es el papel que deberías mirar primero, porque es el que tiene el precio más confiable. Los demás son para operaciones específicas o para cuando busques un plazo distinto. Pero la regla es siempre la misma: liquidez primero.
Qué mirar antes de decidir
Antes de elegir un bono, mirá la tabla y fijate cuál es el que más volumen operó. Ese es el papel que te va a dar menos sorpresas. Después mirá el tipo implícito: si está cerca de la mediana, es un precio razonable. Si está muy lejos, desconfiá. Y por último, pensá en el destino de los dólares: si los querés en una cuenta local, MEP; si los querés afuera, CCL. Con eso ya tenés una idea de qué bono y qué operación.
No hace falta que calcules nada: la tabla ya te muestra el tipo implícito y la liquidez. Lo que sí tenés que hacer es verificar con tu agente cuánto te cobra de comisión por ese bono. Las comisiones varían entre agentes y pueden cambiar el costo total. Y si vas a sacar los dólares afuera, preguntá por el costo de la transferencia. Esos números no están en la tabla, pero son parte de la decisión.
La tabla no te dice qué hacer. Te muestra los datos para que decidas con información. La decisión final es tuya, y depende de tu situación: cuánto querés cambiar, para qué, y en cuánto tiempo. Lo que la tabla te evita es el error de elegir un papel solo porque el número parece mejor. En el dólar bono, el precio no es todo: la liquidez y el destino mandan.
La brecha que de verdad importa
La diferencia entre bonos líquidos es tan chica que no vale la pena perseguirla. La diferencia entre MEP y CCL, en cambio, puede ser grande y es un costo real. Si tu plan es quedarte con los dólares en el país, usá MEP y listo. Si tu plan es sacarlos, usá CCL y asumí ese costo. Lo que no tiene sentido es usar CCL para después dejar los dólares en una caja de ahorro local: estarías pagando una transferencia que no necesitás.
Esa brecha entre destinos es la que tenés que mirar en la tabla, no la diferencia entre bonos. La tabla te muestra el tipo implícito de cada bono, pero la brecha MEP/CCL es un dato aparte que podés calcular comparando los bonos que se usan para cada destino. En general, el CCL está más caro, y esa diferencia es el costo de sacar la plata. Si no la necesitás afuera, no la pagues.
Al final, la decisión de qué bono conviene se reduce a dos preguntas: ¿qué bono es líquido hoy? y ¿dónde querés los dólares? La primera te la responde la tabla; la segunda, tu plan. Con eso, el papel se elige solo. No persigas el precio más bajo; perseguí el papel que se opera y el destino que necesitás.
En una palabra
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Sobre la operación
¿Qué bono conviene para comprar dólares?
El bono que más se operó en el día, no el que muestra el tipo implícito más bajo. La liquidez te asegura que vas a poder comprar y vender sin mover el precio. Un bono sin volumen tiene un precio engañoso y te puede salir caro. Mirá la tabla y elegí el de mayor volumen.
¿Por qué el bono más barato no es el mejor?
Porque su precio no se sostiene si querés operar en serio. Al no haber volumen, tu orden chica puede ser la única del día y el precio se mueve en tu contra. El tipo implícito que ves es una ilusión; el costo real termina siendo mayor que el de un bono líquido.
¿Qué diferencia hay entre MEP y CCL?
MEP te da dólares en una cuenta local; CCL te da dólares en una cuenta del exterior. El tipo implícito del bono es el mismo, pero el CCL tiene un costo extra por la transferencia. Usá MEP si te quedás, CCL si te vas.
¿Cómo elijo entre los bonos líquidos?
Si los dos tienen buen volumen, la diferencia de precio es mínima. Elegí el que te quede más cómodo por comisiones o por el agente que usás. No te compliques: la décima de diferencia no vale el tiempo de análisis.
¿La tabla me dice cuánto voy a pagar?
No. La tabla te muestra el tipo implícito de referencia y el volumen operado. El precio final de tu operación depende de tu agente, de las comisiones y del momento exacto en que operes. Usala para comparar, no como un presupuesto.
El bono no alcanza: necesitás una cuenta
Para comprar el bono en pesos y venderlo en dólares hace falta una cuenta comitente. Acá te contamos qué es, qué mirar antes de abrir una y qué no te da.